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domingo, 29 de enero de 2012

Yolanda Castaño. Profundidad de campo
Porque algunos lo pedisteis, y porque Castaño no había pasado todavía por nuestro filtro, hemos querido hacer contracrítica de su último libro: "Profundidad de campo". Por voluntad propia no hemos incluido foto de la escritora.
La belleza que la poeta se atribuye a sí misma desde el sujeto poético (su imagen aparece insólitamente hasta en la portada del libro), los "problemas" que parece acarrearle dicha belleza unido al tema de la identidad, son los ejes temáticos principales de "Profundidad de campo".
El tema de la belleza ya comienza a aparecer en el primer poema: "Como no encuentre trabajo, me marcho a las Vegas. / En los Estados Unidos soy más guapa que en ningún otro sitio." En el segundo poema se pregunta por el resultado de un accidente de tráfico: "¿Cómo quedaría mi belleza espigada...". En la parte que ella llama "Núcleo central", es dónde en mayor medida trata este tema: "Mi belleza.../ ofende.../..intimida...enerva sin hablar, / ... acobarda". En este poema la autora adopta una posición victimista, que se ve en otros poemas. Su supuesta belleza levanta suspicacias, la desvirtúa, la esconde, la negocia, la niega...Ante tanto victimismo y falta de espíritu autocrítico e irónico cabría preguntarse si el exhibicionismo plástico de la autora sería entonces una suerte de acto masoquista. Porque si "la belleza corrompe" y al mismo tiempo "La sonrisa de mis pechos dio combustible a los aeroplanos" fácil resulta observar por qué vuelan ciertos aviones. La obsesión de la autora con este tema roza el paroxismo. En otro poema: "La estrechez de mi cintura malvende mi descrédito". En otro: "Como nací guapa, debo hacer penitencia. /.../Amnistía para mis piernas que desconocen la celulitis./.../¿Usar una 36 y hacer literatura? / Quisiera pedir PERDÓN / con mis labios pequeños."
En lo temático cansa el poema por lo repetitivo, por lo victimista y por lo insoportablemente engreído en otros casos por mucho que algunos se acojan al sujeto poético. Hay decenas de poetas al menos tan guapas como esta mujer que jamás han hecho un uso tan reiterado de su imagen, y mucho menos se han centrado de manera tan egocéntrica en sus propios cuerpos ("demonizaron lo gentil y lo esbelto de mi cuello y el / modo en que nace el cabello en la parte baja de mi nuca en este / club no se admite a chicas que anden tan bien arregladas").
Es posible que Yolanda Castaño luzca una 36, pero respecto a "hacer literatura" tenemos nuestras dudas, dudas esenciales. En primer lugar, "Profundidad de campo" no hace honor a su nombre. Temáticamente es reiterativo, pesado y aburrido. Por supuesto no aporta ninguna novedad al viejo conflicto de la identidad, ni siquiera en el larguísimo poema "Freak of Nature". Sobra palabrería y falta contenido. El confesionalismo de la autora está tan gastado como manido. No hay aportación semántica. ¿Qué hay?
En lo técnico, la escritora carece de un sentido correcto del ritmo. Ni siquiera podría decirse que el poema suena arrítmico. Simplemente no suena. Ni en gallego ni en español. Aunque no abusa de la metáfora ni de la imagen, las metáforas que utiliza son medianías nada originales ("Una mariposa de frío atraviesa el paso", "Arrecife de sombra que rompe mis collares",...). A veces, sin venir a cuento, Yolanda usa un léxico voluntariamente recargado y seleccionado que no fragmenta el discurso sino que simplemente lo emborrona: ("Y mi esperanza glosa una ferocidad ágil...", "Mi belleza que me deturpa", "Dardea sin respiro la comisión del desamparo"). En otras juega a repetir versos a lo largo de poemas más largos. Su carencia técnica es enorme. Lo suyo es un vagar sin rumbo de quien no maneja bien su oficio.
Podríamos dedicar más tiempo a un análisis pormenorizado del libro poema a poema, pero no lo merece. Enhorabuena a Chus Visor que ha logrado que este libro tenga una subvención del Ministerio de Cultura, que de nuevo somos todos. Ojalá los amigos que en los agradecimientos aparecen (Elena Medel, Juan Andrés García Román y Andrés Neuman) hayan disfrutado del libro más que nosotros. Dice Castaño en su último poema: "Al resplandor que más ofende / resulta desesperado y humano y justo lapidarlo". Nada resplandece en este poemario vacuo, malo en forma y fondo. Las modas se construyen de manera sencilla en un país poético tan estrecho como España, en donde los resortes de poder están en manos de tan pocos. Pero las modas y los rostros no crean poesía. Y este libro es un ejemplo más del peor camino que lleva la poesía oficialista y resultona.
Valoración subjetiva del libro "Profundidad de campo": 2 / 10

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