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martes, 9 de abril de 2013

LLUVIA DE PECES




LLUVIA DE PECES

De niño creía en los milagros…
Hasta que uno me “empachó”. Un día cayó del cielo una lluvia de peces. Y a partir de ese día, de desayuno, comida y cena había pescado en el plato. Mi madre enlató, congeló, puso en escabeche, secó y puso en salazón toda la lluvia piscícola que mi padre trajo aquel día extraordinario. Un milagro del cielo, dijeron mis padres. Y dicho milagro ( incluso compartido con los vecinos) nos duró casi un año. Yo, en mi inocencia, preguntaba por qué no llovía también chocolate, filetes o zancos de pollo, y mi madre se reía. Me explicaba lo del maná y la multiplicación de los panes y los peces, pero yo empezaba a estar harto de tanto pescado. Sobre todo cuando llegaba por el hueco de las escaleras aquel olor a guiso de carne. Llegué incluso a tener pesadillas con espinas atragantadas en mi  garganta, o peces de enormes fauces que me devoraban sin piedad. Es hoy el día en que odio el pescado en todas sus formas y manifestaciones, incluso pictóricas.
De niño creía en los milagros... 
Pero, incluso antes de salir del envoltorio infantil, empecé a tener mis dudas. Sobre todo con lo de mi padre. No entendía cómo, existiendo en verdad los milagros, no se había producido uno que evitara su caída del andamio y mi temprano ingreso en el mundo laboral, para aportar ingresos a la familia, cuando todos mis amigos seguían aún en el Instituto. Así que, poco a poco dejé de creer en ellos, por injustos y selectivos.
Cierto día, en el bar del puerto, donde echaba la partida después de la jornada laboral (  he de decir que no sólo heredé el puesto de mi padre en la Constructora sino el bareto que él solía frecuentar cada día), alguien desveló el misterio de aquel primer milagro de lluvia de peces de mi niñez.
Iba apostando fuerte. Y el viejo  dueño del bar del puerto dijo:
Juan, a ver si te va a pasar como a tu padre en aquella famosa apuesta con Colmenero, que le apostó toda la pesca del día de su barco contra una noche con tu madre. Menos mal que ganó tu padre.

4 comentarios:

  1. Sorpréndeme sempre as miradas que se poden facer sobre unha mesma imaxe, e divirteme como xogo.
    Este peixe para moito nos deu e menos mal que non fuches cruel porque se te chegas a enteirar de que o Colmenero era teu pai o empache había ser cojonudo .....

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  2. Repitome: este peixe para moito nos deu.
    Comeza dicindo que de neno cría nas milagres...
    Anda Ya¡¡¡¡ pouco máis escribir iso, á autora declaróuselle un incendio na cociña porque ía fritir peixe e ..... como se puxo a escribir, esqueceulle a tixola e .... houboche que ver ....
    Hai que ter moito coidadiño coas palabras porque coido que son vingativas ¡¡¡¡

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  3. !Chapeau !
    Velaí que ate me volvin políglota.
    Para premio seguro.
    Espero verte polo patio máis.

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  4. Sinto o de incendio na cociña... Pero nótase que a escritora estaba metida de cheo na historia do Colmenero porque está xenial, tanto no fondo coma na forma. E logo ese final inesperado... De verdade pareceme moi boa.

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