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miércoles, 23 de noviembre de 2011

PARECE UNHA NOVELA DE TERROR DA IDADE MEDIA











El caso de Gulnaz es solo uno de los abusos que se registran en Afagnistán contra las mujeres (AP Photo/Musadeq Sadeq)

El caso de Gulnaz es solo uno de los abusos que se registran en Afagnistán contra las …

Gulnaz recuerda bien cómo empezó todo. Qué estaba haciendo ella, a qué olía la ropa del hombre, cómo resonaron sus gritos por la casa. Cómo quedaron desatendidos. Han pasado dos años, pero ella no olvida. "Tenía ropa sucia, porque trabaja en la construcción", recuerda. "Cuando mi madre, que me estaba visitando, se fue de mi casa, vino él y cerró las puertas y las ventanas. Empecé a gritar, pero él me calló tapándome la boca con la mano".

Gulnaz lo recuerda todo porque esa fue la noche que le cambió la vida. La noche que el marido de su prima la violó. Hubiera sido un triste incidente, una muestra más del tácito dominio que tienen los hombres sobre las mujeres en Afganistán, que fácilmente se hubiera podido esconder y disimular para no ser objeto del deshonor de la familia. Pero al cabo de unas semanas, empezó a notar que vomitaba por las mañanas y que algunos olores hasta ahora inocuos la repelían. Estaba embarazada.

La única forma de conciliar el deshonor de una violación con la ley afgana, se le explicó, es casarse con el violador para formar una familia. No hay otra manera de otorgarle parentesco al bebé y de no tener que vivir en la cárcel, como toda mujer desvirgada en soltería. Porque una mujer soltera como Gulnaz solo puede estar en la cárcel. En su caso, serían 12 años si no se casa y comparte marido con su prima. Es algo que ella está dispuesta a hacer. "Me explicaron que la única forma de tener una nueva vida es casándome con ese hombre. El hombre que me deshonró. Quiero quedarme con él". Nota de prensa.

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