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viernes, 14 de junio de 2013

PARA ANGELA CANDO VEÑA AO PATIO. BEN SABE POR QUE. E PARA TODAS AS ESPECIES DO PATIO - QUE CABEN TODAS ....

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.................Y lo es porque la verdadera inmortalidad es la del aquí y el ahora, la de la plenitud anímica y la fuerza vital, la de la capacidad de habitar el presente como un amplio horizonte interminable. “Mi día equivale a tu año”, cantaba Lou Reed. Es esa tranquila intensidad la que aspiro alcanzar. Y desde luego no es cosa de la edad, o no solo: hay jóvenes que son viejos a los veinte años y viejos capaces de reinventarse cada día. Como Óscar. En todo ello interviene sin duda la salud, cierta energía básica que viene inscrita en nuestro organismo, haber tenido la suerte de tener en el cuerpo una sopa química lo suficientemente favorable. La ciega alegría de las células. Pero además está la disposición, la voluntad de seguir, la decisión de asumir una actitud u otra. Ya se sabe que, tras haber sido condenado a muerte, Sócrates se pasó la última noche de su vida aprendiendo a tocar una complicada melodía con su flauta. Sus amigos, que estaban desolados, le preguntaron para qué perdía el tiempo en eso. “¿Para qué va a ser?”, contestó: “¡Para aprenderla antes de morir!”. No se me ocurre una manera mejor de ser eterno.
R. Montero

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