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martes, 1 de mayo de 2012

A REALIDADE SUPERA A FICCIÓN

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Un agujero en el zapato ( I )


Queríamos tan poco... una piecita más, una ventana al sol, un poco más de luz... En el fondo, la encargada criaba gallinas. Al principio nos sobresaltaba el gallo de la madrugada, después nos acostumbramos. María quedó encinta en seguida; no era lo mejor que nos podía ocurrir, pero ya que Dios lo mandaba, recibimos al chico con el corazón alborozado y lo llamamos Diego, como yo, Dieguito.

Para colmo cerraron el taller y todos quedamos sin trabajo. Tuve que ponerme a buscar como desesperado y agarrar una changa en una fábrica. Me dije: malos tiempos, ya mejorarán... Pero no mejoraron.

María se enfermó después del parto y pasaron varios meses hasta que se recuperó, pero no del todo. A nuestro modo tratamos de ser felices. No pedíamos nada, así que cuando teníamos algo, nos parecía una maravilla. Era una manera de llevarle ventaja a la desesperanza. Dieguito caminó al año. Era haragán para hablar, pero un buen día se le desató la lengua y nos llamó papá y mamá hasta hacernos llorar. Para nosotros que somos tan pobres, tener a Dieguito es ser un poco ricos. Cuando María intentó volver a los dobladillos, allá, en la casa de modas, habían tomado otra. Entonces se puso a lavar ropa en las casas del barrio, pero los riñones dijeron no y por más que quiso ganarles la partida, tuvo que abandonar y darse por vencida. Por eso quiero vivir. Ellos me necesitan. El año pasado nació la nena. Marí estuvo mal y tuve que dejarla un mes en el hospital. Dieguito con la abuela. Yo corriendo de un lado a otro, viendo qué podía hacer para ganar un peso más.......

 
Poldy Bird

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